Cine y deporte. Las veces que el
cine ha intentado aproximarse al ámbito del deporte, la realización ha acabado
por comerse el realismo de aquéllos acontecimientos, personajes, instantes y
lugares, plagados de leyenda a lo largo de la historia deportiva. Pocos
ejemplos se salvan de la crítica más severa en lo que al lazo entre deporte y
cine se refiere. Tal vez sea porque las películas sobre deportes concretos
están destinadas al público esclavo de esa disciplina o porque los momentos que
marcan el mito, es mejor conservarlos en el reposo de la memoria, entre ávidos
recuerdos, en vez de maniobrar con ellos entre planos y secuencias. “Rush” es
una cinta que revive a la perfección el espíritu del deporte, la leyenda
marcada en el asfalto por dos figuras cuya lucha pasó a la historia como una de
las más dignas de la Fórmula 1. Ron Howard consigue introducir en el mismo
envoltorio, excelentes interpretaciones, una brillante imitación de los años
setenta entre tubos de escape y circuitos de alta competición; y una estética,
que poco difiere de la real. Pero su logro más importante, es haber
desarrollado una cinta que no sólo está destinada al ferviente seguidor, sino
al espectador en general.
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3/16/2014
Las relaciones del mañana con el corazón del ahora
Spike Jonze ha sido capaz de
filmar su obra maestra. Al menos hasta que la supere. “Her” es una reflexión
múltiple sobre la condición humana, las relaciones del mañana y la imparable
evolución tecnológica y su sed de alcanzar con mayores bocanadas un mayor
realismo, día tras día. Una cinta reveladora directa a la conmoción que no
alardea de su propuesta innovadora para recaer en la normalidad de lo cotidiano
y sorprender con la posibilidad de imaginar una relación entre un ser humano y
una Inteligencia Artificial, en un futuro donde los humanos adquieren un
comportamiento cuasi pautado y suscrito a la soledad, mientras que la máquina
flirtea con las emociones humanas. Un humano más cibernético que persona y una
máquina más humana que cibernética.
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