Una travesía de emociones cargada
de sentimentalismo. Una amalgama de proposiciones y promesas que no se ejecutan
en forma de logros pero que suplen sus carencias con la cadencia interpretativa
de un reparto ejemplar y los golpes de una banda sonora que extrae al espectador
de la reiterada estructura de un guion por momentos plúmbeo. “The Book Thief”
es una cinta pretenciosa que busca con intermitencias la lágrima fácil, se
rodea para ello de la antítesis que provoca el escenario de la II Guerra Mundial
y una familia acogedora y cercana de clase baja como ingredientes para
conformar un relato que no destaca por su originalidad pero sí por su calidad.
