Sobrecogedora, conmovedora,
brillante e impactante en cada secuencia. “12 years a slave” consigue remontar
al espectador a una época de injusticia social en donde la esclavitud arrasaba
vidas y sembraba el dolor del racismo entre las familias. Para que la fórmula
funcione, el director, Steve McQeen, se rodea de interpretaciones que rayan la
perfección en su apartado principal pero también secundario. Una lista de
actores en la que ninguno chirría y todos irradian talento. Una cinta que no
deja indiferente, que transita por el melodrama pero que no se acoge a la
lágrima como recurso simple de acongojo sino a la realidad dura y cruel de su
relato. Un filme para hacer pensar y ante todo, para recordar.
