“El hombre es el más cruel de los
animales”. Con este eslogan se presenta uno de los productos audiovisuales del
año: "True Detective". Una propuesta a medio camino, una ruta de ida y vuelta,
entre serie policíaca y novela negra sin devaneos de comicidad ni clichés
habituales (en este tipo de género) entre los integrantes de un reparto de
sobra consolidado en las figuras de Woody Harrelson y Matthew McConaughey. Un
viaje narrativo al lado más oscuro de la naturaleza humana, que se dilata y,
por momentos, contrae en el tiempo y que consigue imbuir al espectador en una
atmósfera sombría, sórdida. Introspectiva hacia la psicología humana. Resultado
sorprendente en la interpretación, un significado metafísico que da una vuelta
de tuerca a la simple oferta comercial sobre las series de índole detectivesco.
Una de las mejores series del año. Que se atrevan a superarla, difícil lo
tienen.
