“The Hunger Games: Catching Fire”
es la segunda de las cuatro películas inspiradas en la saga literaria de
Suzanne Collins conformada por tres libros. La primera cinta llegó hace
relativamente poco a los cines, en 2012. Una propuesta y sorprendente que
narraba las peripecias por la supervivencia en un mundo distópico completamente
dividido entre las élites de poder y las clases más bajas de la sociedad. Con
esta segunda entrega, los alicientes vuelven a ser los mismos. Ha transcurrido
un año pero el proceder, tanto en las formas como en el contenido sigue siendo
el mismo. Un calco idéntico. En esta nueva ocasión, la adaptación literaria
resulta más fiel, cosa que obliga a preguntarse si tal vez no hubiera sido más
fácil dejar de lado el exceso de emotividad como coartada a la reiteración,
para impactar al espectador con algún riesgo desde la dirección. Empieza bien
pero hacia la mitad de metraje deambula hasta caer del lado de la redundancia.
