En un año cinematográfico plagado
de decepciones, en lo que a la animación se refiere, “Frozen” supone el
recoveco necesario para incidir en el pensamiento
de que éste es un género que de veras merece la pena. Con una historia común,
de todos sabida, con unos personajes manidos e incluso estereotipados en
algunos casos puntuales y con un desarrollo del metraje del todo previsible, se
emprende un camino que sin embargo, sorprende y atrapa desde el principio
haciendo partícipe al espectador de la aventura del reino helado de Arendelle y
especialmente de las hermanas Elsa y Anna. Una historia musical que impulsa a
Disney a la primera fila después de muchos años.
